Que no se caigan esas voces

Por: Laura Athié y Efrén Calleja Macedo

Directora y editor

Finalmente, si nueve de cada diez personas con lupus son mujeres en edad reproductiva, la maternidad es un tema central de la enfermedad que se inscribe en los cuerpos y se cruza con la emocionalidad del ¿seré capaz?, ¿será posible?; las expectativas sociales de género; las cargas de cuidado históricamente asignadas, y las desigualdades en el acceso a la atención especializada. Este panorama configura un reto colectivo que involucra a la persona que decide (o no) maternar, el equipo médico, su pareja, la familia, la red de apoyo y el sistema de salud. En este marco, la pregunta sería: ¿quién tiene todo eso a su favor?

Por ello, la maternidad lúpica aparece aquí como un territorio atravesado por silencios, incertidumbres, decisiones y preguntas que muchas veces no encuentran espacio en el consultorio.

Desde la perspectiva clínica, esta edición ofrece un panorama actualizado sobre genética, investigación y tratamiento personalizado. La conversación con especialistas en ciencias de la salud subraya que el lupus es una condición multifactorial.

De manera particular, se enfatiza que —si cuentan con información, acompañamiento y una sólida relación médico-persona— las mujeres con lupus puedan tomar decisiones informadas. En este sentido, la pregunta no es “¿puedo embarazarme?”, sino “¿qué necesito saber para decidir?”.

En cuanto a la relatoria experiencial, se documentan las múltiples formas de maternar, ser maternadas, estar maternados y construir maternidades desde el epicentro lúpico. Cada una de estas trayectorias desemboca en tomas de agencia que construyen nuevas realidades: informarse, tejer redes, iniciar asociaciones, organizar encuentros, impulsar leyes…

Así, lo clínico y lo social confluyen para evidenciar que el lupus no afecta únicamente al cuerpo individual, también reconfigura dinámicas filiales, proyectos de vida y vínculos afectivos. La maternidad, entonces, se vuelve un espacio de resistencia cotidiana, aprendizaje y reformulación del cuidado.

En dicho contexto, la dimensión legislativa ocupa un espacio fundamental en esta edición. El impulso de iniciativas federales y estatales para reformar la Ley General de Salud y la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación en materia de lupus y enfermedades autoinmunes marca un momento histórico. La estrategia de incidencia coordinada desde Limdeplu, con equipos en 31 estados, ha generado posicionamiento nacional, formación en derechos humanos y una red de acción colectiva sostenida.

Con esta edición, reafirmamos que Lúpica es un coro de voces. Una vez más, convocamos a mujeres con lupus —con o sin experiencia periodística— a entrevistar, escribir y narrar sus propias realidades. Esta participación muestra que la palabra puede abrir brechas, derribar muros y generar conciencia. Lúpica se convierte así en un espacio (in)formativo: quienes entrevistan también se transforman; quienes leen, encuentran espejos y horizontes.

Este número se singulariza por su insistencia en que el conocimiento científico y el saber experiencial se potencian mutuamente cuando encuentran espacios de interacción horizontal.