Desafíos nutricionales en mujeres con lupus durante el embarazo

Por: Ana Lidia Arellano Ortiz

Académica de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez

En el caso específico de las mujeres con lupus, la alimentación durante el embarazo se convierte en un punto de máxima atención. En este artículo, la doctora Ana Lidia Arellano Ortiz, profesora-investigadora de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, enuncia y desglosa la importancia de tener bajo control tres temas prioritarios relacionados con la nutrición: peso, colesterol y presión arterial.

Alimentarnos de manera saludable es un desafío que requiere responsabilidad y no siempre resulta sencillo. Cuando nos enfrentamos con un padecimiento, la necesidad de mejorar la alimentación se vuelve más imperativa. Si a esta ecuación se le suma el embarazo, la situación se torna más compleja. Y si ese padecimiento es el lupus, el desafío se vuelve aún más complicado de abordar. Sin embargo, esto puede enfrentarse de manera efectiva mediante una colaboración multidisciplinaria entre profesionales de la salud.

Planificación del embarazo

Durante un embarazo típico en mujeres sin padecimientos, el sistema inmunológico se ajusta sin dificultades. En los casos de quienes padecemos una enfermedad autoinmune, los médicos nos vigilan de cerca en busca de posibles complicaciones durante esos nueve meses. En particular, para quienes tienen lupus eritematoso sistémico (LES), se necesita un control más riguroso para garantizar un embarazo exitoso, dado lo complejo que puede ser la adaptación inmunológica y el manejo de medicamentos.

Por lo anterior, los médicos hacen hincapié en la planificación del embarazo con base en la historia clínica, los medicamentos utilizados y el grado de actividad de la enfermedad.[1] En dicho contexto de planificación, las estrategias nutricionales son tan cruciales como el tratamiento médico para prevenir complicaciones. En este sentido, la atención a la alimentación es decisiva. Descuidar este aspecto puede impactar negativamente en la eficacia del tratamiento integral.

Manejo cauteloso de la presión

La estrategia principal en la planificación nutricional durante el embarazo se centra en la salud cardiovascular y el mantenimiento de un peso saludable. Es común que entre 30  % y 60  % de los pacientes con lupus presente hipertensión (hta), dislipidemia (alteración en los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre) y obesidad. Además, las mujeres con lupus tienen de dos a tres veces más probabilidades de desarrollar preeclampsia durante o al final del embarazo en comparación con aquellas sin lupus.[2] La preeclampsia se define como una presión arterial ≥ 140 mmHg o una presión diastólica ≥ 90 mmHg después de la semana 20 de gestación en mujeres que tenían una presión normal antes del embarazo. La eclampsia, por otro lado, se refiere a la presencia de convulsiones o coma en mujeres embarazadas con preeclampsia.[3]

Algunos factores de riesgo para la preeclampsia en mujeres incluyen la maternidad avanzada y antecedentes de enfermedades como hipertensión, diabetes y obesidad antes del embarazo. En el caso de mujeres con lupus, estos factores se suman a la presencia de anticuerpos antifosfolípidos y trombocitopenia como riesgos adicionales para la preeclampsia.[4] Tanto la hipertensión arterial previa al embarazo como la preeclampsia aumentan la probabilidad de partos prematuros.

La preeclampsia es prevenible mediante un adecuado seguimiento médico y nutricional. Aunque la evidencia sobre la prevención de esta complicación en mujeres embarazadas con lupus es limitada, existen estudios a nivel general que sugieren ciertas pautas. Por ejemplo, se ha observado que un alto consumo de vegetales, frutas, arroz y aceites vegetales se asocia con un menor riesgo de preeclampsia, mientras que una dieta rica en alimentos procesados —como hamburguesas, pan blanco, bocadillos salados y bebidas azucaradas— aumenta dicho riesgo.[5]

Otros estudios señalan que el consumo irregular de frutas está relacionado con una mayor probabilidad de preeclampsia (8.57 veces más), en comparación con quienes las consumen diariamente. Esto resalta la importancia de una dieta saludable para reducir el riesgo.[6] Aunque se requiere más investigación sobre la prevención de la preeclampsia en mujeres con lupus, es aconsejable seguir una dieta
saludable con estas características. Además de contribuir a la prevención de la presión arterial alta durante el embarazo, una alimentación balanceada puede favorecer la reducción o mantenimiento de un peso adecuado.

El impacto amplificado de la obesidad en les más el embarazo

Como se mencionó previamente, la obesidad es común en mujeres con lupus, lo cual puede estar relacionado con el tratamiento farmacológico como el uso de glucocorticoides. Además, una dieta desequilibrada y un estilo de vida sedentario también contribuyen al desarrollo de obesidad en estas pacientes, al igual que en la población en general.

La obesidad en pacientes con lupus aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, como la hipertensión arterial, intolerancia a la glucosa, resistencia a la insulina y la presencia de dislipidemias, como el aumento de los niveles de colesterol vldl y triglicéridos, así como la reducción del colesterol hdl. Todas estas condiciones hacen que el lupus sea más activo y se agraven los síntomas.[7]

Por tanto, es crucial planificar una pérdida de peso antes del embarazo para evitar complicaciones sintomáticas durante la gestación.

Algunos estudios señalan que la obesidad antes del embarazo y un aumento significativo de peso durante este período son factores de riesgo para complicaciones en el crecimiento placentario, embrionario y fetal. Por ejemplo, un aumento de peso durante el embarazo o la obesidad previa pueden asociarse con un peso elevado al nacer del bebé (>4kg). La ganancia de peso durante el embarazo es frecuente tanto en mujeres con LES como en aquellas sin esta condición. Un estudio que evaluó la ganancia de peso en mujeres embarazadas con LES encontró que 42 % de ellas tuvo un aumento de peso excesivo, es decir, por encima de las recomendaciones del Instituto de Medicina (IOM, por sus siglas en inglés). Este resultado fue similar al observado en mujeres embarazadas en general en Estados Unidos.[8]

Considerando lo anterior, es importante vigilar el aumento excesivo de peso para prevenir alteraciones en el crecimiento de los recién nacidos, dado que se ha observado que un mayor peso al nacer aumenta el riesgo de enfermedades futuras en los niños, como la diabetes o la hipertensión.

Enfrentando los desafíos nutricionales

Si bien ya se han mencionado las complicaciones que pueden surgir en mujeres embarazadas con les, es importante destacar que estas complicaciones están relacionadas con el aumento de la presión arterial y la obesidad, que pueden estar presentes antes o durante el embarazo. En cualquiera de estos casos, tanto la mujer con LES como su hijo pueden enfrentar riesgos adicionales de complicaciones graves.

Se ha observado que las mujeres con LES que mantienen un peso adecuado, controlan su presión arterial y tienen niveles de colesterol dentro de los rangos saludables, tienen una menor probabilidad de experimentar partos prematuros. Por lo tanto, estos son los tres principales desafíos nutricionales que enfrenta una mujer con LES durante el embarazo. Además, es importante señalar que pueden existir otros problemas nutricionales en estas mujeres, como deficiencias de micronutrientes (como la vitamina D) o baja densidad ósea.[9] Aunque el uso de suplementos nutricionales puede ayudar a mantener niveles adecuados de vitamina D o calcio de manera rápida y sencilla, no ocurre lo mismo con la corrección rápida de la HTA, la obesidad o las dislipidemias.

La mejor manera de prevenir la HTA o la preeclampsia es el consumo de frutas y verduras, junto con la reducción de alimentos procesados con alto contenido de sal. En pacientes con les, la probabilidad de desarrollar HTA antes del embarazo o la preeclampsia está relacionada con factores de riesgo característicos de la enfermedad. Estos incluyen la presencia de nefritis lúpica, la alteración de la función de los vasos sanguíneos, la vasoconstricción renal y la retención de agua y sodio. A pesar de ello, el médico tratante puede vigilar y controlar estas condiciones para prevenir su desarrollo. En cuanto a la nutrición, el profesional puede guiar y educar a la paciente para que evite alimentos que puedan aumentar la presión arterial, además de supervisar su peso.

Como ya se mencionó, la obesidad contribuye con el aumento de la presión arterial y a la aparición de dislipidemias en mujeres con LES. Por tanto, es crucial controlar el aumento de peso en el embarazo. Si una mujer tenía bajo peso antes de quedar embarazada, su ganancia total de peso no debe exceder los 18 kilos; una mujer con peso normal no debe aumentar más de 16 kilos; para aquellas con sobrepeso, el límite es de 11.5 kilos; y para quienes tienen obesidad, no debe superar los 9 kilos. Estas pautas se basan en las directrices del Instituto de Medicina de Estados Unidos.[10] 

El tratamiento óptimo para el control de peso varía según cada mujer. Una dieta con restricción calórica antes del embarazo puede ser beneficiosa, siempre que se garantice la suplementación adecuada de ácido fólico, vitamina D y calcio. Durante el embarazo, el control de la ganancia de peso y el
contenido calórico de la dieta deben adaptarse a las necesidades individuales de cada mujer, la etapa gestacional y la presencia o ausencia de obesidad previa.

En cuanto al tercer desafío, la presencia de dislipidemias puede estar relacionada con la obesidad y el tratamiento farmacológico. Algunos medicamentos comunes en el LES pueden aumentar los niveles de triglicéridos y colesterol en sangre. Una dieta basada en alimentos vegetales y la reducción de alimentos ricos en grasas pueden mejorar los niveles de colesterol y triglicéridos. Si ya se sigue una alimentación adecuada para prevenir el aumento de la presión arterial y el exceso de peso se beneficiará el control de las dislipidemias.

En resumen, durante la maternidad es fundamental abordar los desafíos nutricionales junto con el médico tratante y un especialista en nutrición. Ellos proporcionarán las herramientas necesarias para lograr un embarazo exitoso.


[1] Saulescu, IC., Opris-Belinski, D., Balanescu, AR., Pavel, B., Gica, N. y Panaitescu, AM. (2022). Preparing for Pregnancy in Women with Systemic Lupus Erythematosus—A Multidisciplinary Approach. Medicina (B. Aires), 58(1371), 1-17. doi:10.3390/medicina58101371

[2] Dalal, DS., Patel, KA. y Patel, MA. (2019). Systemic Lupus Erythematosus and pregnancy: A Brief Review. Journal of Obstetrics and Gynecology of India, 69(2),104-109. doi:10.1007/s13224-019-01212-8

[3] Larosa, M., Del Ross, T., Calligaro, A., Favaro, M., Zanatta, E., Laccarino, L. y Doria, A. (2019). Clinical outcomes and predictors of maternal and fetal complications in pregnancies of patients with systemic lupus erythematosus. Expert Rev Clin Immunol, 15(6), 617-627. doi:10.1080/1744666X.2019.1601557

[4] Brantsaeter, AL., Haugen, M., Samuelsen, SO., Torjusen, H., Trogstad, L., Alexander, J., Magnus, P. y Meltzer, H. (2009). A dietary pattern characterized by high intake of vegetables, fruits, and vegetable oils is associated with reduced risk of preeclampsia in nulliparous pregnant Norwegian women. Journal of Nutrition, 139(6), 1162-1168. doi:10.3945/jn.109.104968

[5] Nurmiaty, M., Aisa, S., Yustiari, H. y Usman, A. (2021). Eating habits and history of hyperemesis gravidarum as a risk factor of preeclampsia. Gac Sanit, 35, 501-505. doi:10.1016/j.gaceta.2021.10.080

[6] Pesqueda, K., Rivera, M., Meza, M. R., Campos, B., Parra, I., Montoya, M. y De la Cruz, U. (2023). Nutritional Approaches to Modulate Cardiovascular Disease Risk in Systemic Lupus Erythematosus: A Literature Review. Nutrients, 15(4), 1036. doi:10.3390/nu15041036

[7] Eudy, A., Siega, A., Engel, S., Franceschini, N., Howard, A., Clowse, M. y Petri, M. (2017). Gestational weight gain in women with systemic lupus erythematosus. Lupus, 26(6), 623–632. doi.org/10.1177/0961203316671811

[8] Íbidem.

[9] Eudy, A., Siega, A.M., Engel, S., Franceschini, N., Green, A., Clowse, M. y Petri, M. (2019). Preconceptional cardiovascular health and pregnancy outcom in women with systemic lupus erythematosus. Journal of Rheumatology, 46(1), 70-77. doi:10.3899/jrheum.171066

[10] American Pregnancy Association. (s.f.). Pregnancy Weight Gain Chart. https://americanpregnancy.org/healthy-pregnancy/pregnancy-health-wellness/pregnancy-weight-gain/