Siete estatus genéticos para la comprensión y el tratamiento del lupus

Entrevista a Erika Aurora Martínez García

Por: Thania Padilla

Psicóloga

El lupus es una enfermedad autoinmune caracterizada por una respuesta inmunológica hiperactiva que ataca los propios tejidos del cuerpo. En esta entrevista, la doctora Erika Aurora Martínez García, experta en genética médica, desglosa cómo la genética influye en el lupus, los factores ambientales que lo desencadenan y los avances científicos que podrían transformar su diagnóstico y tratamiento.

Con el fin de establecer un panorama general y delimitar perspectivas claras, la conversación con la investigadora Erika Martínez García, doctora en Ciencias Biomédicas con Orientación en Inmunología por el Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) de la Universidad de Guadalajara, proporciona respuestas específicas a siete temas que suelen generar incertidumbre en el universo del lupus: el peso de la herencia familiar; la influencia del ambiente; la trascendencia de la investigación actual; el tratamiento personalizado; lo singular del lupus monogénico; el equilibrio deseado; y el futuro posible.

1. Genética y lupus: una predisposición, no una sentencia

Aunque el lupus no se hereda de manera directa como otras enfermedades, sí existe una predisposición genética significativa:

—Tener familiares cercanos con lupus aumenta el riesgo, pero no asegura que una persona desarrollará la enfermedad —explica la Dra. Martínez, química clínica por la Universidad Veracruzana—. Esto es debido a que el lupus es una condición multifactorial, lo que significa que varios genes interactúan con factores ambientales para desencadenar la enfermedad.

Diversos estudios han identificado genes relacionados con la función del sistema inmunológico que pueden aumentar la susceptibilidad al lupus, entre ellos los genes HLA (antígenos leucocitarios humanos) y variantes en los genes IRF5, STAT4 y PTPN22, que regulan la respuesta inmune. Estas variaciones no causan directamente la enfermedad, pero sí predisponen a las personas a que su sistema inmunológico reaccione de manera descontrolada frente a ciertos desencadenantes.

2. Factores ambientales: detonadores clave en la aparición del lupus

Además de la predisposición genética, los factores ambientales desempeñan un papel crucial en el desencadenamiento del lupus. La investigadora subraya la interacción entre ambos elementos:

—El lupus no se desarrolla solo por herencia genética; requiere una combinación de factores ambientales que actúan como catalizadores en personas predispuestas genéticamente.

De acuerdo con la especialista, entre los factores ambientales más comunes que pueden activar la enfermedad en personas susceptibles se ubican:

  • La exposición a la luz ultravioleta (UV): la exposición prolongada al sol puede empeorar los síntomas del lupus, ya que la luz UV daña las células de la piel, lo que desencadena una respuesta inmunitaria desregulada.
  • Las infecciones virales: algunos virus, como el Epstein-Barr, pueden alterar el sistema inmunológico y contribuir al desarrollo del lupus en individuos predispuestos. “Estos virus pueden permanecer latentes y reactivarse en momentos de estrés inmunológico”.
  • El estrés físico y emocional: el estrés crónico es otro desencadenante importante y de alto impacto. “El estrés prolongado afecta la capacidad del sistema inmunológico para regularse, lo que puede activar brotes en personas con predisposición al lupus”.

Estos factores son imposibles de evitar por completo, pero su manejo adecuado es esencial para minimizar el riesgo de brotes:

—Es clave educar a los pacientes sobre cómo controlar estos factores para mejorar su calidad de vida —enfatiza la investigadora del Sistema Nacional de Investigadores nivel I.

3. Avances en genética: hacia un diagnóstico y tratamiento personalizado

Los avances en la investigación genética han permitido identificar biomarcadores específicos relacionados con el lupus. La también docente e integrante de varios núcleos y comités académicos destaca que estos descubrimientos están abriendo la puerta a diagnósticos más tempranos y precisos, algo fundamental para evitar daños graves en los órganos:

—Estamos en una era en la que la genética está cambiando nuestra forma de diagnosticar y tratar el lupus.

A partir de ello, explica que, en particular, el uso de pruebas genéticas para identificar variantes en genes del sistema inmunológico permite a los médicos monitorear a personas con alto riesgo de desarrollar lupus, incluso antes de que presenten síntomas clínicos evidentes.

4. Terapias personalizadas: tratamientos adaptados a la genética del paciente

Uno de los avances más prometedores es el desarrollo de tratamientos personalizados basados en el perfil genético de cada paciente. En lugar de aplicar terapias estándar, que a menudo provocan efectos secundarios graves, la medicina personalizada busca adaptar los tratamientos a las características genéticas e inmunológicas individuales de las personas con lupus.

—Estamos avanzando hacia un enfoque en el que, al conocer el perfil genético del paciente, podremos diseñar tratamientos más específicos y eficaces —puntualiza la doctora Martínez García. Esto no solo optimizaría los resultados clínicos, sino que también reduciría la toxicidad de los tratamientos a largo plazo.

5. Lupus monogénico: un caso especial

Aunque el lupus es generalmente una enfermedad multifactorial, la maestra en Ciencias Biomédicas con Orientación en Inmunología menciona un tipo raro conocido como lupus monogénico. Esta variante está asociada a mutaciones en un solo gen, principalmente en aquellos relacionados con el sistema del complemento, un grupo de proteínas esenciales para la defensa inmunitaria.

—En el lupus monogénico, las mutaciones genéticas son lo suficientemente potentes como para desencadenar la enfermedad sin la influencia de factores ambientales.

Aunque es poco común, el estudio del lupus monogénico proporciona una ventana invaluable para entender cómo las alteraciones genéticas directas pueden influir en el desarrollo de la enfermedad y, en el futuro, podría ofrecer nuevas oportunidades terapéuticas.

6. El sistema inmunológico y el lupus: un equilibrio delicado

El sistema inmunológico, encargado de proteger al cuerpo contra infecciones, se descon-
trola cuando se tiene lupus y ataca los tejidos sanos. La doctora Martínez explica que el problema radica en que ciertas células inmunitarias, como las células T, no son “educadas” correctamente en el timo —órgano linfoide primario especializado del sistema inmunitario—, lo que les hace reaccionar contra los tejidos del propio cuerpo.

En investigaciones recientes, se ha explorado la posibilidad de modificar genéti-
camente las células T para que recuperen su capacidad de distinguir entre tejidos propios y extraños. Aunque esta investigación se encuentra en etapas preliminares, su potencial es significativo:

—Si logramos controlar la activación de las células inmunitarias, podríamos prevenir el daño tisular antes de que se produzca —explica la doctora.

De lograrse esta prevención de la alteración o muerte de los tejidos del cuerpo, se evitarían muchos riesgos y complicaciones.

7. Terapias futuras: inmunoterapia personalizada y terapia génica

De acuerdo con la doctora Martínez, uno de los campos más emocionantes en la investigación del lupus es la inmunoterapia personalizada que busca adaptar los tratamientos a las características específicas del sistema inmunológico de cada paciente.

Además, la terapia génica, que podría modificar las células inmunitarias defectuosas, ofrece la posibilidad de una intervención directa sobre la raíz genética de la enfermedad. Sin embargo, aunque estos tratamientos son prometedores, aún se encuentran en fases iniciales de desarrollo.

Recomendaciones de la doctora Erika Martínez en apoyo al tratamiento lúpico
  • Consulta regular con especialistas: mantener un seguimiento constante con el reumatólogo y otros médicos especializados es fundamental para ajustar el tratamiento según sea necesario.
  • Control de factores ambientales: reducir la exposición al sol, evitar el estrés prolongado y manejar infecciones virales adecuadamente puede ayudar a prevenir brotes.
  • Participación en estudios clínicos: las personas con lupus pueden consultar con su médico sobre la posibilidad de participar en estudios clínicos que ofrezcan tratamientos avanzados y prometedores.
  • Adopción de estilos de vida saludables: mantener una dieta equilibrada, hacer ejercicio moderado y cuidar el bienestar mental son componentes esenciales en el manejo del lupus.
  • Educación continua: es crucial que las personas con lupus se mantengan informadas sobre las nuevas investigaciones y los avances en genética y terapias. Esto para tomar decisiones informadas junto con su equipo médico.